La doctrina historicista sostiene que la historia por sí sola es capaz de establecer ciertas verdades morales o religiosas.
Por analogía, la "historieticista" afirma que la historieta, por sí sola, no sólo es capaz de destruir las mentiras políticas, económicas, sociales y religiosas, sino que provoca emociones, sonrisas, risas, lágrimas y hasta carcajadas. Si no produce nada, no es historieta.
De lo anterior, sesudamente se desprende que lo que es una historieta para algunos no lo es para otros. La historieta nace, pues, cuando alguien la mira y lee emocionado, sonriendo, riendo, llorando o hasta carcajeándose.

No hay comentarios:
Publicar un comentario