Los españoles experimentaron y aplicaron en
En este siglo XXI que empieza, las manifestaciones del espíritu del mexicano no sólo no han aumentado sino que han disminuido sensiblemente. Ante la imposibilidad de desarrollarse armónicamente, tuvo que escoger el peor y más insatisfactorio de los caminos: el bienestar material de unos pocos a costa de la sangre, de las lágrimas, del sudor y del sacrificio del mucho más numeroso resto de sus hermanos. Afortunadamente se han salvado, y siguen salvándose, los pocos que han creído en el poder del espíritu y han navegado o navegan en su mar: son los desconocidos, los guardianes de los valores éticos; valores éticos que por ser absolutos no cambian y que, por su naturaleza, son los únicos que separan al reino humano de los reinos mineral, vegetal y animal. Sólo los hombres que crecen y viven en el espíritu, y cuidan la materia únicamente como sustento, pertenecen a ese reino humano; el resto no ha traspasado los límites de su reino animal, del que se sienten sumamente orgullosos. Así somos y así estamos.

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