domingo, 8 de mayo de 2011

Receta de Galletitas


Lo leí en la Red, y además de divertirme... me pareció un castigo justo:
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GALLETAS DEL RESTAURANTE 'LAS TINAJAS' ¡Unos caraduras¡

Mi hija y yo acabábamos de terminar una ensalada en Las Tinajas, en Villanueva de Duero (Valladolid, entre Simancas y Tordesillas), un restaurante muy 'exclusivo' que tiene fama por su carne y sus galletas y decidimos pedirlas de postre. 

Las galletas eran tan exquisitas que pregunté si podían darme la receta, contestando el camarero con una pequeña mueca: 'me temo que no'. Bueno, dije, ¿me permitiría comprar la receta? Con una sonrisa encantadora, dijo 'sí'. Pregunté cuánto costaba y respondió 'dos cincuenta'... , 'es un gran trato' dije con aprobación, 'cárguelo a  mi tarjeta'. 
Treinta días después recibí mi estado de cuentas, comprobando que la factura del restaurante era desmesurada. Revisé nuevamente y recordé que solo había gastado 57,50 euros por las dos ensaladas y las galletas del postre. Al buscar más abajo en el estado de cuenta vi lo siguiente: receta de galletas, 250 euros'.'
¡Eso es una locura!' - pensé. 
Llamé al restaurante y les expliqué que el camarero me había dicho que eran 'dos cincuenta'; lo que bajo ninguna interpretación de la frase significa doscientos cincuenta euros. El gerente de Las Tinajas se negó a negociar, dijeron que no me harían ningún reintegro; pues, según ellos 'lo que el camarero dijo no es nuestro problema, usted leyó la factura , así que de ninguna forma le devolveremos su dinero'.
 Bajo estas circunstancias, les expliqué los artículos del Código Civil que rigen el fraude y los amenacé con denunciarles en la Oficina de Defensa del Consumidor', y en la Guardia Civil si era necesario y básicamente me dijeron 'haga lo que quiera. Nos interesa un rábano. ¡No le devolveremos su dinero!'
 Esperé, pensando en cómo ganarles por la mano o, al menos, recuperar algo de mi dinero, así que sólo les dije: 'muy bien! ustedes me estafaron 250 euros, pero yo me encargaré de que cada amante de las galletas que posea una dirección de correo electrónico obtenga gratis la receta'.

Respondió: 'Desearíamos que no hiciera eso'.'

¡Bien debieron haber pensado eso antes de robarme! y les colgué el teléfono' 

Así que aquí está, por favor, pásenla a todas aquellas personas que se les pueda ocurrir, Pagué 250 euros por esto y no quiero que Las Tinajas obtenga ni un céntimo más de esta receta, así es que aquí les va. 
Si son mujeres, les garantizo que les fascinaran, sobre todo si la hacen sus esposos.            
Si son hombres, no esperen más y den una sorpresa a su familia o compañera, o vecinos, o a quien quieran.

Galletas del Restaurante 'Las Tinajas' 
  2 tazas de mantequilla
  4 tazas de harina
  2 cucharadas de bicarbonato sódico
  2 tazas de azúcar
  5 tazas de avena molida (mida la avena y luego la tritura hasta convertirla en polvo)
24 gramos de chispas de chocolate
  2 tazas de azúcar glas
  1 cucharada de sal
  1 barra de chocolate rallada
  4 huevos
  2 cucharadas de polvo de hornear (levadura) 
  2 cucharadas de vainilla
  3 tazas de nueces trituradas (si lo desea) 
Bata hasta hacer una crema con la mantequilla y las dos azúcares
Añada los huevos y la vainilla. Mézclelos con la harina, la avena, la sal, la levadura y el bicarbonato. Agregue las chispas, la barra de chocolate y las nueces. Haga pequeñas pelotillas y colóquelas con una separación de 5 centímetros entre sí, sobre una bandeja para hornear galletas. Hornee durante 10 minutos a temperatura alta (190º-200º) Rinde para 112 galletas. ¡Que las disfrute! 


lunes, 29 de noviembre de 2010

RV: CUIDADO CON ESTE JUGUETE!...PELIGROSISIMO]

 

 

De: Marlene Tartakovski [mailto:poemalke@yahoo.com.mx]
Enviado el: Lunes, 29 de Noviembre de 2010 12:57 a.m.
Para: undisclosed recipients:
Asunto: RV: CUIDADO CON ESTE JUGUETE!...PELIGROSISIMO]

 


 

POR FAVOR LEAN ESTE MAIL Y REENVÍENLO A TODOS SUS CONTACTOS, AUNQUE NO TENGAN HIJOS, ESTE PRODUCTO YA LO VENDEN  EN WALMART Y OTROS ALMACENES 

 





Picture of Recalled Aqua Dots

 

   

HOLA:

QUIERO COMENTARLES QUE LES MANDO ESTE MAIL PORQUE ES ALGO QUE REALMENTE ME PREOCUPÓ.

AYER MIS PAPÁS SE LLEVARON A MI HIJA A COMPRARLE UN JUGUETE( AL PALACIO DE HIERRO) , MI HIJA LLEGÓ FASCINADA Y CUANDO ME LO ENSEÑÓ ME DI CUENTA QUE ERA UN JUGUETE QUE YO HABÍA INTENTADO COMPRARLE HACE AÑO Y MEDIO  VIA INTERNET (PORQUE EN MÉXICO TODAVÍA NO LO VENDÍAN).

PERO EN ESE ENTONCES, CUANDO LLEGÓ POR FIN DESPUES DE MUCHO BUSCAR EN LA PÁGINA DEL DICHOSO JUEGO ME ENCUENTRO UNA FRASE ASÍ COMO "ESTAMOS FUERA DE MERCADO. CUALQUIER DUDA COMUNÍQUESE A TAL TELÉFONO...)

RESULTA QUE EL JUGUETE SE LLAMA AQUA-DOTS Y ES UN JUGUETE ALTAMENTE TÓXICO, (ES UNA SUSTANCIA QUE SE LLAMA GHB O ÉXTASIS LÍQUIDO)

ALGUNOS CIENTÍFICOS COMENTARON QUE CUANDO SE METABOLIZA EN EL CUERPO, PUEDE SER COMO EL DATE RAPE DRUG.

 ES UN JUGUETE QUE SE VE MUY DIVERTIDO. CONSTA DE UNAS BOLITAS PEQUEÑAS QUE AL UNIRLAS CON AGUA SE PEGAN ENTRE ELLAS Y UNO PUEDE HACER CUALQUIER TIPO DE FIGURITAS CON ELLAS. ( CRÉANME QUE LA PRIMERA VEZ QUE LO VI HASTA YO COMO MAMÁ LO QUISE COMPRAR, PERO GRACIAS A DIOS ME INFORMÉ Y QUIERO COMENTARLES QUE ES UN JUGUETE QUE ESTÁ PROHIBIDA SU VENTA EN ESPAÑA, AUSTRALIA,  NUEVA ZELANDA, ALEMANIA Y EN LOS E.U.A., PORQUE HAN RESULTADO MUERTES Y HOSPITALIZACIONES CON EL CONSUMO DE ESTAS PELOTITAS...

AQUÍ EN MÉXICO SE LES HIZO MUY FÁCIL MANDARNOS LO QUE ALLÁ NO LES ACEPTAN (RECUERDEN QUE NUESTRO DEPARTAMENTO DE SALUBRIDAD ES UNA VERGUENZA) Y LO QUE HICIERON FUE ENVIARNOS ESE MISMO JUGUETE, PERO LO LLAMARON AQUA-DOTS; LE PUSIERON UNA ESTAMPA ENCIMA Y AHORA LO LLAMAN (BINDEEZ). ES LO MISMO. POR FAVOR NO LO COMPREN Y SI LO TIENEN TÍRENLO, (AUNQUE SUS HIJOS HAGAN BERRINCHE) HAY MILES DE JUGUETES EN EL MERCADO QUE SI SON SEGUROS....

LES AGREGO AQUI UNOS LINKS POR SI QUIEREN INFORMARSE

PASEN ESTA INFORMACIÓN A TODOS SUS AMIGOS O CONOCIDOS QUE TENGAN HIJOS, NIETOS SOBRINOS O DEMÁS... (PORQUE ESTE JUGUETE LO COMPRAN EN PALACIO DE HIERRO) TAMBIÉN LO TIENE SANBORNS, JUGUETRÓN,ETC... NO CREAN QUE EN ALGUNA JUGUETERÍA CHAFA NI EN LA CALLE Y LO TIENEN EN TODAS LAS JUGUETERÍAS.

Y LO QUE MÁS ME ESPANTÓ ES QUE EL JOVEN DE LA TIENDA ME DIJO QUE "LOS HAN VENDIDO COMO PAN CALIENTE", ES POR ESO QUE ME TOMÉ LA LIBERTAD DE ESCRIBIRLES.

 


 

 

 





 

 


 

sábado, 20 de noviembre de 2010

RV: ¿ ABSTENCIÓN O ANULACIÓN DEL VOTO?

 

 

ACABEMOS CON LAS RATAS

 

 

DIFERENCIA ENTRE ABSTENCIÓN Y ANULACIÓN DEL VOTO


 

Abstención es avalar; es decirles que estás conforme con

quien resulte ganador, que no te importa quién gane.

Pero ANULAR ES PRESIONAR PIDIENDO UN CAMBIO.

¿POR QUÉ?

20 % DE LOS VOTOS NULOS HACEN NULA LA CASILLA.

20 % DE LAS CASILLAS NULAS HACEN NULO EL DISTRITO.

20 % DE LOS DISTRITOS NULOS HACEN NULA LA ELECCIÓN.

 

Fórmula para obtener y/o conservar el registro ante el IFE y por lo tanto mucho dinero:
VOTOS RECIBOS POR ESE PARTIDO/VOTOS EN LAS URNAS (LOS VOTOS EN LAS URNAS SON TODOS LOS VOTOS EJERCIDOS + VOTOS NULOS).
 
El 2% es el mínimo necesario para obtener y/o conservar el registro ante el IFE. Por lo tanto, si aumentamos el universo de votos contenidos en la urna, el porcentaje a favor de ese partido disminuirá. Por lo que si no estamos de acuerdo con ninguna de las propuestas o candidatos, una opción que tenemos para deshacernos de esos vivales y que sus partidos pierdan el registro, es que en lugar de abstenernos, anulemos el voto. Si consideramos que se estima un 70% de abstencionismo, cambiemos la historia y en lugar de 70% de no ir a votar, seamos 70% de votos nulos. 
El voto nulo no elige a nadie, pero cuenta y cuenta mucho porque baja el porcentaje de participación económica de cada partido ante el IFE. 
Asi que en esta elección si tú no querías ir a la casilla a votar, por flojera o cualquier otra razón, piensa ¿qué será mejor? Decirles: “Estoy conforme con quien resulte el ganador y no me importa quién sea.” O que les digas: “¡No! Ninguno de los que me pones me gusta o ninguno me satisface, y te voy a bajar el sueldo o a quitar el registro. 
 
Si tú eres político, se que esto no te va a gustar porque va en contra de tus intereses y los de los partidos, pero vale la pena intentar un cambio en México y que los ciudadanos tengamos mas participación en la política y que los políticos dejen de ser los dueños del Pais en el que vivimos los ciudadanos.

Rpp.


 

 

 


 


 


 

 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

RV: SE ENOJO EL AGUILA

 

 

 

jueves, 15 de julio de 2010

RV: URGENTE LEER DE INMEDIATO!!! virus

Aunque personalmente no creo en esos mensajes, que pienso  son solamente para conseguir direcciones de las que ofrecen quienes no mandan sus copias por CCO, mando éste para las personas que sí creen.

 

LEELO AHORA MISMO Y PASALO A TODO EL MUNDO QUE TU CONOZCAS !!!


ALGUIEN ESTA MANDANDO POR AHI UN CORREO ELECTRONICO CON UNOS ZAPATITOS ROJOS BAILANDO. ES UNA MUSICA BIEN ALEGRE.



En el correo electrónico son ofrecidas mas de mil canciones.



No bajes nada.



*Es el virus Kleneu66!!! *



Si te atreves a abrir el archivo, en DOS HORAS tu Disco Duro estará limpio y completamente destruido.



....MUCHO CUIDADO
!!!.


No descargues ese archivo bajo ninguna circunstancia!..


Este virus entro en circulación ayer y según AOL, NO hay antivirus disponible todavía contra el  Kleneu 66.



Por favor, pasa este mensaje a todas las personas de tu lista de correo electrónico.



Si  recibes el archivo, ya sabes lo que tienes que hacer:




...NO LO BAJES Y NO LO ABRAS
!!!

 

 

 

 

 





 


viernes, 1 de enero de 2010

ESCOBADA

 ESCOBADA

Drago había encontrado el pergamino arrugado y sin fechar en el arcón abandonado en el desván de la casa de su tía Irene, en Desmark, nombre de la ciudad cuando Europa carecía todavía de límites definidos. Tan pronto llegó a mis manos lo leí:

      “Durfina, la princesa, salió  de la casa con su escoba  dispuesta a ganar el concurso que cada año se celebra en nuestra ciudad. El año anterior quedó en segundo lugar y quería, ahora, superarse.

      Fueron alineadas según el orden en que quedaron en la final del anterior desafío. La expectación alcanzó su máximo cuando el conde bajó de la carroza, se dirigió al centro y dio la señal. La primera escobadera se adelantó y dio la primera escobada; surgieron murmullos de aprobación y enseguida el juez de la contienda, ayudado por dos de su equipo, midió con la cuerda de nudos el alcance de la escobada. ¡Veintisiete nudos! Realmente casi imposible de superar. Siguió la segunda y tercera escobada: veintitrés y veinte y cinco nudos. Una media superior a la ganadora del año anterior.   

      Era ahora el turno de Durfina. Con mucho aplomo se plantó en la línea  de salida y levantó con firmeza su escoba. Se hizo un silencio que se escuchó en toda la ciudad: Primera escobada, segunda y tercera: un total de noventa y dos nudos. El clamor que se levantó, se supo después, se oyó hasta en el pueblo vecino… ¡Qué clamor!

      Después de ese triunfo siguieron ocho más, en nuestra ciudad y otras. Durfina la princesa mantuvo el reinado de escobadera hasta que, invitada por los nobles catalanes, fue a concursar a Barcelona, Allí murió, víctima de la peste que cundió en esa ciudad, peste que se conoció después como la peste del  1589.”       

      Me comuniqué de inmediato con Drago para darle las gracias. Simultáneamente mandé la nota a la agencia en la que trabajo Ni decir tiene que el director me felicitó. Al día siguiente la noticia apareció en los periódicos y revistas de todo el mundo. ¡Qué pocas veces se dispone de noticias como ésa: moderna, concisa, enigmática, con mensaje, difícilmente comprensible; sin indicios de futbol, ni de política, ni de modas, ni de estrellas… Una noticia, una verdadera noticia; de las que prefiere y disfruta la inmensa mayoría de la gente actual.

 

miércoles, 30 de diciembre de 2009

UN PROFETA EN ALASKA

Me lo dijeron tres veces y terminé por no hacerles caso. Había conocido a varios profetas alrededor de mi pueblo, pero eso de que también los había en Alaska me sonaba tan raro que dije cuatro veces que no cuando me invitaron a visitarle. Luego me lo pidió mi mujer y fuimos.

      Todavía en Canadá, almorzamos tostadas de gamba, soufflé de almejas y ternera en salsa demiglás. Como bebida un Château Latour 1929. Para cenar: canapés de salmón, cordero asado y tarta de moras, con un Mouton Rothschild de 1961.

      Cuando, al día siguiente, mi mujer me despertó para seguir viaje hacia Alaska, le dije que no, que se fuera sola. Con las comidas del día anterior, era una tontería dejar aquel lugar. Pero mi mujer me lo pidió y fuimos.

      Cuando llegamos a Cicely yo ya tenía hambre. Los habitantes de Cicely comen, en general, todo lo que la naturaleza pone a su alcance: salmones y truchas, alces y caribús, gran variedad de aves, frutos y raíces del bosque, etc. En ese tiempo, incluso filetes de un mamut congelado, perfectamente conservado, encontrado en las cercanías de Cicely.

      Llegamos, por fin, al iglú del profeta. Nos dio a comer tocino de oso e hígado de foca crudo, mientras él  se zampaba el jabón de tocador que mi mujer llevaba en su maletín.

      A los dos días de comer exquisiteces como las anteriores, el profeta habló. Le profetizó a mi mujer que un oso blanco se la comería y su alma iría a disfrutar en el paraíso de los viejos muertos.  Tonterías pensamos y mi mujer me pidió que regresáramos cuanto antes a nuestro tranquilo y cálido hogar. Tomamos un pequeño avión con esquíes en lugar de ruedas. No supimos el porqué pero el avión tuvo que hielizar en un lugar inhóspito donde nos quedamos hasta que otro avión vino a rescatarnos. Y fue allí, en ese lugar inhóspito, donde un oso blanco se comió a mi mujer; se le ocurrió, seguramente por vergüenza, salir del avión y el oso se la comió.

      Ahora sí creo en los profetas de Alaska. Cada año regreso a Cicely, me como un filete de mamut y me bebo una botella de vino, como recuerdo de mi mujer y como agradecimiento por haberme llevado allí. Al profeta no voy a verlo; le reconozco su sabiduría ancestral, su fatalismo y su capacidad de adaptación a las costumbres de su raza, pero no voy a verlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 2 de diciembre de 2009

LAS CRISIS

Tuve que recordarle a Isidro que mi filósofo sabio había llegado de Samos, que era griego, que yo lo  había encontrado en una taberna y que  se había retirado a vivir en un lugar tranquilo cercano a la ciudad.           

      -¿Le preguntaste sobre la crisis? –interrumpió Isidro.

      Sí,  yo le había preguntado sobre la crisis mientras comíamos aceitunas negras y él me pasaba de vez en cuando su bota de vino casi rojo. Así quiso explicarme:

      -La palabra crisis viene del latín y antes del griego.

      -¿Los griegos conocían ya la crisis? – me preguntó Isidro.

      También se lo pregunté al de Samos y así me lo aclaró:

      -Los espartanos, los atenienses y antes los persas y también mucho antes Adán y Eva conocían el significado del término que en la lengua de Eva debía sonar tentador - tomó la penúltima aceituna del plato color azul mediterráneo- Ahora hablamos de crisis pudiendo significar varias cosas. La acepción que más me gusta es: “Juicio que se hace de una cosa después de haberla examinado cuidadosamente”. Se aparta un poco de la idea de escasez y carestía que le suelen dar los periódicos hoy en día, pero me resulta más satisfactoria, menos engañosa.

      Otra vez me interrumpió Isidro que me miraba con ojos extrañados.

      -¿Eso dicen los filósofos griegos? Nunca lo hubiera pensado.

      -Los filósofos griegos y todos los filósofos cabales piensan cosas que ninguno de nosotros piensa –le dije ya un poco molesto por sus interrupciones- Te diré, si me dejas, lo que yo fui capaz de entender del discurso de mi amigo, ¿me aguantas hasta que termine?

      Isidro fijó su vista en el techo y empezó a silbar. Entonces cometí un error imperdonable: lo empujé y él cayó de la silla hacia atrás manchando el piso de sangre, de la sangre que brotaba de la parte posterior de su cabeza.

      Isidro no se recuperó hasta la tarde del segundo día de hospital. Lo primero que preguntó, cuando pudo abrir los ojos, fue: “Ha pasado ya la crisis” ¿La crisis?, dije yo extrañado. Y el doctor quiso aclarármelo, Se refiere a si ya pasó lo peor, Usted qué opina, le pregunté. Aparte de quedar ciego de un ojo, pienso que en un par de semanas podrá caminar, un poco chuequito pero podrá. Es usted su hermano, me preguntó el médico, Sólo un amigo. Pues explíqueselo de forma suave para que no caiga en una crisis psicológica peor.

      Por fortuna Isidro, al cabo de un año, pudo ver y andar derecho. Como suele suceder, el médico de hospital público había errado su diagnóstico, probablemente porque no le dedicó ni suficiente tiempo ni demasiada atención, pero el caso es que Isidro se recuperó y yo pude superar la crisis existencial que experimenté durante todo aquel año.

      Han transcurrido cinco años y todavía no paro de reír cuando recuerdo  y visito a mi amigo el filósofo griego quien también se parte de la risa mientras seguimos comiendo aceitunas negras y tomando el vino casi rojo que a borbotones mana de la bota de cuero… Lo que provocan las crisis actuales…

      No paré de reír hasta que ya tarde llegué a mi casa medio borracho… una crisis de risa.  

     

 

domingo, 20 de septiembre de 2009

DENONADA

-Dime, Mario ¿por qué dices que Rosa es una denodada?

-¿Sabes lo que significa denodada?

-Supongo que la que se denoda.

-Exacto. Te voy a contar lo que hizo cuando bajaba del avión.

-No me digas que se denodó.

-Exacto. Frente a todos los viajeros se denodó diciéndole al Capitán que ella volvería para viajar con él hasta el fin del mundo.

-¿Denodada?

-¿Cómo denodada?

-Dijiste que se denodó ¿no?  Frente a todo el mundo, frente al Capitán.

Mario tuvo  que explicarme el significado de denonada, de denodarse. Luego me mandó un diccionario como regalo, seguramente para que me se diera cuenta de que también él era denodado, que siempre lo había sido desde que nos conocimos.

Han pasado cinco meses y lo leo en el periódico: “ Mario Garrido y Rosa Bonet reconocidos entre los escombros del desastre”.  Yo sabia que ninguno de los dos estaba de acuerdo con lo que  sucedía en el País, pero lo que no sabía es que estuvieran dispuestos a volar un avión, a ser terroristas, en una palabra, a ser tan denonados.

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

FW: REINO ANIMAL

 

Las fotos muy bonitas, los dichos muy “sudados”; me pregunto si también aplican a los insectos, microbios, bacterias, virus… ¿Qué no somos animales carnívoros, depredadores? Al igual que los otros animales, el hombre mata por necesidad. Cómo hacer para evitar esas necesidades: de hambre, de venganza, de justicia, de poder. He ahí el problema… Quizás la solución es dejar de ser hombres ¿??  

martes, 15 de septiembre de 2009

PEJERREY

“… recuerda ir desempolvando tu boyita pues la temporada de pejerrey 2009 se viene con todo. Avisa tu llegada. Nos embarcaremos en mi nuevo Dufour de 12 metros con servicio completo: equipo, comida y bebidas. Lo de la boyita es una broma. Chiao. Alberto. PD Lulú nos acompañará, se me había olvidado decirte.”

Aparté la lista de pendientes y me comuniqué con mi Agencia de viajes.  Antes de dejar la oficina, ya le había contestado.

Alberto es un primo lejano que conocí  en 1999 durante mi primer viaje a la Argentina. Desde entonces he vuelto dos veces más y en mis tres estancias pescamos juntos en el Río de la Plata. Alberto es rico y siempre vive rodeado de lindas mujeres que lo aprecian por lo que tiene y por lo que ofrece, además canta tangos.

No me acordaba de ninguna Lulú, incluso llegué a pensar si no se trataría de una mascota, de algún animal que hubiera yo conocido anteriormente. Me acordaba, sí, de Lourdes pero no podía ser la misma. .

En el aeropuerto me esperaba el chofer. Alberto estaba demorado por una junta. Cuando llegamos a la casa, me instalaron en lo que sería mi habitación durante los diez días que pensaba quedarme en Baires.

Pensé que lo mejor sería afeitarme, tomar un baño y cambiarme de ropa. Al salir de la tina una gran toalla azul me envolvió todo el cuerpo y una boca ansiosa se prendió a la mía. Sobre la cama rodamos juntos un buen rato. No lo podía creer, pero ahora que han pasado ocho años me queda más claro.

En mi primera visita, en 1999, pescamos muchos pejerreyes, uno casi  de 15 centímetros de largo, plateado y reluciente. Alberto andaba entonces con Jennifer, una americana que llegó al barco acompañada por Lourdes. Se habían conocido en una universidad gringa y Lourdes la había invitado  ahora a pasar unas vacaciones con ella. No voy a dar detalles pero desde el primer momento me enamoré estúpidamente, nos enamoramos, Lourdes y yo. Excepto por el pejerrey grande y que Alberto pescó mucho, sólo recuerdo que pasamos los tres días de pesca bañándonos y secándonos, yo apenas acordándome de Flora, mi mujer andaluza que no solía acompañarme cuando yo salía de viaje. Durante dos años no habíamos podido tener un varón y ella decía que era mi culpa, cosa que consulté  por teléfono con un hermano suyo médico que residía en Cádiz  y que ahora pienso que  me engañaba.

Cuando Alberto llegó ya Lourdes y yo lo esperábamos en la sala. Nos abrazamos, ella nos preparó dos tragos y Alberto se disculpó por su tardanza. Luego me dijo:

      --¿Te acordaste de Lulú? Ella me apostó a que no, a que no te acordarías de aquella pesca, hace ocho años.

      --Pues…

      --Sí se acordó –interrumpió Lourdes- se acordó muy bien.

      --Pues lo que son las cosas –dijo Alberto- Lulú es ahora mi mujer.

No puedo imaginar la cara que puse, el caso es que mi amigo sintió la necesidad de explicarme.

      --Nos encontramos de nuevo hace menos de un año, me preguntó por ti, salimos a pescar y nos casamos. Ella se había divorciado de un arquitecto con el que tuvo un hijo que vive con nosotros. Y ¿qué crees? Se llama igual que tú, Victorio.

      --Acaba de cumplir nueve  años –dijo Lourdes sonriéndome.

Al día siguiente nos embarcamos en el Dufour de 12 metros y empezamos a pescar pejerreyes. Alberto pescó muchos y cantó infinidad de tangos. Al regreso inventé una excusa y adelanté mi regreso, estaba exhausto.

Flora no estaba en casa. Pensando que yo todavía tardaría en llegar de Baires, aprovechó para ir a ver a su hermano y dejó una dirección con nuestra vecina de confianza. Como me sobraba tiempo, compré un boleto de Iberia y me fui a España, pensé que debía sorprenderla y agasajarla para limpiar mi conciencia. Se sorprendió mucho cuando la encontré en Cádiz,  me dijo que nunca se había imaginado que fuera a su encuentro. 

Estamos en nuestro hogar y seguimos sin tener ningún varón. Tenemos  hijas, sí, tenemos cuatro, pero ningún varón. Por respeto a ellas ni Flora les ha contado su “affaire” gaditano ni tampoco yo mi aventura argentina. Lo que sí le dije a Flora es lo del hijo de Lourdes, cuando ella me confesó que el médico no era su hermano. 

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viernes, 19 de junio de 2009

DE POLÍTICA EN EL METRO.

Era un día raro y una hora extraña. El metro andaba lleno y una mujer de 50,
sentada, hablaba con otra de 30 que venía de pié.

- ¿Y tú conoces al tal Alberto?
- Sí, tiene un bigote tupido y dice que si votamos por él vamos a
tener agua y seguridad.
-¿De dónde conoces a esa maravilla?
-Pues, ¿no lo has visto colgado por todas partes?

El metro se detuvo y bajaron y subieron varias personas. Cuando arrancó, la
mujer de 30 habló:

-Señor, podría pararse más apartado, todavía hay lugar -le dijo a un
hombre sin sombrero que estaba cerca de ella y que la tocaba cada vez que el
vagón se movía. Luego le dijo a su amiga:
-Y tú ¿todavía haces caso de lo que dicen esos carteles que ensucian
la ciudad?
-Pues a quién si no hacer caso si son los delegados que ha nombrado
cada partido.
-¿Sabes qué edad tiene el tal Alberto? -preguntó la de 30- ¿En qué
casa vive,
es casado, soltero, divorciado o separado? ¿Qué coches tiene?
¿Hijos? ¿de qué edades? ¿estudian? ¿trabajan? ¿dónde?

Una señora de 70 ,sentada junto a la mujer de 50, le dijo a la de 30
mientras se levantaba:
-Señora, siéntese aquí, así podrá hablar más tranquila, a mí ni
quién me toque ya.
-Cómo cree, de ninguna manera, siga en su asiento
-Hágame caso -insistió la señora de 70- el tema que tratan me
interesa mucho y pienso que debería también interesarles a todas las
personas que van a ir a votar. Además, me encanta ir de pié, me hago la
ilusión de que alguien me mueve todavía.
Rieron las tres y la de 50 dijo:
-Pero, ¿es necesario que sepamos todo eso de los candidatos para
votarlos?
-No sólo eso sino también:
donde estudiaron,
qué grado académico tienen,
los trabajos que han publicado exponiendo sus ideas y dónde se los
puede encontrar.
en qué y en dónde trabajan, qué puesto tienen, cuánto ganan.
-No, no, ya me parece demasiado -interrumpió la mujer de 50 años.

En este punto, el metro paró en otra estación, se desocupó el asiento
contiguo al de la mujer de 50 y la de 30 casi obligó a la de 70 a volverse a
sentar. Y al sentarse, dijo la de 70 a la de 50:
-Entiendo que piense usted que tal vez sean demasiadas preguntas,
así pensaba yo también, pero ¿sabe usted lo que me decía mi marido que en
paz descanse? Me decía: "Dime, amor, si tuvieras que ir a un viaje
largo, lejos y lleno de peligros, escogerías como compañero a un desconocido
o te gustaría saber de él lo más posible..." -dio un suspiró y
continuó- Yo le aconsejo que haga caso a su amiga, las mujeres de hoy, con
el respeto que usted me merece, son más listas de lo que nosotras
éramos a los 30 años, saben mejor lo que nos conviene y tratan de asegurarse
lo más posible antes de votar. Si no pueden averiguar, si no les dicen
lo que necesitan saber, anulan su voto. No compran fruta podrida, aunque
luzca con bigotes tupidos.

Iban a reírse las tres cuando...¡Vaya frenazo que dio en ese momento el
metro! Dijeron después que porque alguien había intentado arrojarse a las
vías, que porque estaba harto. Las tres mujeres ¡claro que se asustaron! Las
dos amigas se apearon en esa estación, pero la señora de 70 años siguió
sentada en el mismo vagón, en el mismo asiento: lloraba recordando a su
marido muerto.

domingo, 24 de mayo de 2009

La tarta de cerezas

Hoy hice una tarta de cerezas de una receta que vi en la tele, no me gustó nada como quedó. En primera, al hacer la masa para la base de la tarta me equivoqué y en lugar de echar una cucharadita de sal y otra de azucar, eché dos cucharaditas de sal, y la masa quedó salada. Pero no importó, porque le eché más azucar al relleno de cerezas. Pero, la receta de la televisión decia que había que echar nata y huevos con las cerezas y así lo hice, entonces la tarta quedó como una kiche de cerezas, no no no, creo que la tarta de cerezas debe ser de cerezas y no como una kiche de cerezas. La próxima vez haré la tarta como Dios manda y no como las que ponen en la tele. Además jugué mal al golf, yo creo que fué porque la tarta no estaba rica y no pude concentrarme en el golf. Creo que cuando juegue al golf no me voy a preocupar por nada de la cocina, mejor me preocuparé por tirar bien la pelota. Ya me preocuparé por la tarta de cerezas otro dia. Mi hermana me dejó un mensaje en el teléfono diciendome que tenía que hablar muy urgentemente conmigo, yo no oí el recado hasta cuatro días después entonces la llamé y no contestó, me imaginé que estaba en un hospital, en una morgue, o algo horrible. Les llamé a todos mis otros hermanos para ver si ellos sabían algo, pero nadie sabía nada. Entonces les tuve que prometer que les llamaría si sabía algo. Por fin localicé a la susodicha, quería que le diera un número de teléfono, esa era la urgencia. Casi la mato y entonces hubiera creado una verdadera urgencia. Luego tuve que llamar a todos los otros hermanos para decirles que no había urgencia. Ellos casi me matan a mi. ¡Qué horror! Pero espero que todas las urgencias sean por un número de teléfono. Y la tarta de cerezas la haré como me de la gana y no como lo diga el cocinero de la tele, que ganas tengo de comerme una tarta de cerezas como Dios manda.

domingo, 19 de abril de 2009

UNA CARTA CAYÓ EN MIS MANOS

Esta es una carta que cayó en mis manos por pura casualidad (que es por lo que ocurren todas las cosas) Se trata de una compañera que le escribió a otra que se halla en estos momentos en Australia, y  que regresa el próximo 14 para reincorporarse al diplomado de Enseñanza continua que se da en la UNAM, Universidad Autónoma de México: "Una mirada filosófica al discurso literario (Módulo III: Mito y poesía en el pensamiento náhuatl)" 

Querida:

Procura escribirme en náhuatl pues de otro modo me temo que no podré entenderte. Nuestro nuevo profesor, Osiris Sinuhé, hace esfuerzos por hacerse comprender pero me es tan difícil entenderle que sólo me preocupa lo que opinaban del sexo los mexihcas, de lo cual hay muy poca información, aunque  el maestro prometió buscarla (Una compañera se interesó también por el mismo tema) La Leyenda de los soles es tan divertida y enigmática como tu Laberinto: no tienes nada que envidiarles. Hasta a mí me dan ganas de escribir una nueva cosmología basada en caracoles de  media cáscara y serpentinas intestinales: mi intención será comparar la información dada en mi cosmogonía con los símbolos encontrados en los vestigios arqueológicos. Desde ahora prepárate para ser capaz de alcanzar una comprensión imaginaria de los conceptos y ética desarrollados por los mexihcas. Era todo tan complicado que excepto los muy pocos que aspiraban humos extraños podían escribir y leer lo que ellos mismos pintaban. El resto, o sea prácticamente todos, no sabía ni leer ni escribir ni entendían lo que los pirados les decían. Luego llegaron los extremeños y andaluces analfabetos y se juntaron  con ellos: el resto lo dejo a tu imaginación y vivencias actuales. 

Un koala extenso.

 

 

 

 

UN CRIMEN

- Esto es un crimen –me dice mi mujer.

-¿Un crimen? –contesto.

Habíamos llegado a nuestra casa de campo después de ver una película en la ciudad. A mí me pareció infame, a ella le gustó.

Después del cine fuimos a cenar y se hizo de madrugada.

-¿Por qué las matas?

-¿Por qué? Son transmisoras de enfermedades, de bacterias, de muerte en algunos casos.

-No. Las matas porque las odias, porque te dan miedo… en último caso por llevarme la contraria.

-Desvarías –le dije- ves que no las aplasto, no las torturo, simplemente las ahogo.

Discutimos un poco más, nos acostamos e hicimos el amor. Nos olvidamos de las hormigas. Al día siguiente: yo encendí la computadora y ella prendió el fuego.

jueves, 2 de abril de 2009

SOSPECHAS 7 Y FINAL

Luz en la casa. A bajo volumen se escucha “Feelings”. Roberto y Elisabeth terminando de cenar. En la mesa dos velas que Elisabeth prende.

ROBERTO.- ¿Cuántos días llevo aquí?
ELISABETH.- Los pasados y todos los que vendrán (Pausa) ¿Te gusta?
ROBERTO.- (queda escuchando la música) Es mi preferida (Pausa) Dime, Elisabeth, ¿alguna vez te ocurre que sientes que hay dos personas dentro de ti, una que dice lo que prefiere y otra que dice que no, que es otra cosa?
ELISABETH.- Últimamente sí, me sucede.
ROBERTO.- ¿A cuál haces caso?
ELISABETH.- A la que más me gusta.
ROBERTO.- Gracias, Elisabeth. Sospechaba que no eran dos sino tres.
ELISABETH.- Ahora que lo dices, sí, deben ser tres. (Pausa) Roberto, ¿puedo pedirte algo?.. ¿lo de la vaca y el tren?
Silencio.
ROBERTO.- “Cruzaba todos los días por la pradera...
ELISABETH.- El tren se acercaba y acercaba...
ROBERTO.- Y la vaca, inmóvil, con sus ojos grandes y tibios...
ELISABETH.- Lo esperaba”.
Se extingue la música. Oscuro.

Luz en el departamento. A bajo volumen se escucha un fragmento de Don Giovanni. Armando en el teléfono marca un número.

ARMANDO.- Hola, te he estado buscando, soy Armando... ¿De viaje?.. Claro, claro, ahora lo entiendo... Pues nada, como siempre... No, ya no, solo... ¿Soldados? No, ningún soldado... Sí, un poco... ¿Tú, también? Qué bueno, me alegro... Pues sí, Ricardo, me gustaría verte... ¿Mañana por la noche? Seguro que sí. ¿A qué hora?... ¿Nueve y cuarto?... Hecho, Ricardo, te espero (cuelga y queda congelado)

Luz en la casa. Roberto y Elisabeth en el sofá, congelados. El volumen de Don Giovanni aumenta y luego va extinguiéndose al igual que lo hace la luz en ambas zonas. Oscuro total.

FIN

SOSPECHAS 6

Elisabeth queda intrigada. La luz se extingue hasta el oscuro.

Roberto baja por la escalera.

ROBERTO.- ¿Elisabeth?
ARMANDO.- No, número equivocado.
ROBERTO.- Los teléfonos están imposibles. Crees que llamas a un médico y te sale un soldado.
ARMANDO.- Nunca me ha salido un soldado.
ROBERTO.- A mí sí, dos veces.
ARMANDO.- Por tratarse de un soldado es mucho (Pausa) ¿Esperabas que te llamara?
ROBERTO.- ¿El soldado?
ARMANDO.- El soldado no, Elisabeth.
ROBERTO.- Como te lo confesé todo pensé que sí, que podía ser ella.
ARMANDO.- Ella no sabía o ¿sabe?
ROBERTO.- Bueno, sabe unas cosas pero otras no.
ARMANDO.- Claro, hace un momento dijiste que había algo más.
Silencio.
ARMANDO.- Parece que no estás contento, Roberto, y yo así...
ROBERTO.- El departamento es tuyo ya lo sé. Si es eso lo que te molesta me puedo ir.
Silencio.
ARMANDO.- No, no se trata del departamento, es algo más reciente, algo que he pensado. Imagínate que yo te asesinara ¿Qué harías?
ROBERTO.- ¿Ya asesinado?
ARMANDO.- Bueno, que pensara matarte y no lo hiciera, ¿qué harías?
ROBERTO.- No se me ocurre nada, tal vez llamaría a alguien, no lo sé. ¿Cómo sabes que no lo harías?
ARMANDO.- Eso es lo de menos. ¿A quién llamarías? ¿Puedes decírmelo? ¿Tal vez a Elisabeth?
ROBERTO.- Tal vez (Pausa) A lo mejor me salía otro soldado.
ARMANDO.- Serían muchos, no. Supongamos que contestara Elisabeth en persona. ¿Qué le dirías?

Suena el teléfono. Los dos se sorprenden. Roberto contesta.

ROBERTO.- ¿Bueno?... No, está equivocado... No se preocupe (Cuelga)
ARMANDO.- Era Elisabeth, no mientas. Habérselo dicho ahora. A estas alturas debe estar muy desilusionada de ti, la traicionaste.
ROBERTO.- Sabes que no me gustan las bromas largas y ésta dura demasiado ¿no crees?
ARMANDO.- Creo que tienes que decírselo a ella.
ROBERTO.- No sé que quieres insinuar, pero voy a decirte algo. Lo que tenga que decirle a Elisabeth se lo diré en persona, no me gustan los teléfonos.
ARMANDO.- Por los soldados. Te entiendo.
Oscuro.

Luz en la casa. Elisabeth y Nora están sentadas.

NORA.- ¿Por qué no me lo dijiste? Era muy sencillo.
ELISABETH.- Ya no lo es.
NORA.- ¿Ha cambiado algo?
ELISABETH.- Tú has cambiado, Nora.
NORA.- He cambiado ahora, después de saber que era mentira. ¿Cómo pudiste hacerlo?
ELISABETH.- No aguantaba más.
NORA.- Qué es lo que no aguantabas.
ELISABETH.- Al principio creí que era yo, me sentía nerviosa. Luego vino lo de la carne y me di cuenta que eras tú. No entendía (Pausa) Algo estaba ocurriendo, no eras la misma, eso pensaba, y fue cuando se me ocurrió probarte. Reconoce que cambiaste.
NORA.- Yo fui la culpable de que la espaldilla dejara de gustarte, ¿eso quieres decir?
ELISABETH.- La espaldilla y luego la falda. Me sentí muy rara y fui con Roberto (Pausa) Me gustaban sus poesías, ¿te acuerdas?
NORA.- Sólo la de la vaca y el tren, aunque no la entendí.
ELISABETH.- Me encantó. El tren se acercaba y se acercaba...
NORA.- Y la vaca inmóvil, con sus ojos grandes y tibios... ¿qué puede significar? Creo que por eso no la entendí (Pausa) Pero ahora...
ELISABETH.- Ahora ¿qué?
NORA.- Todo empieza a tener sentido... la vaca, el tren...
ELISABETH.- Y Rocío. ¿Te das cuenta verdad?
NORA.- Eso fue después.
ELISABETH.- No, Nora, fue antes, por eso quise probarte.
Silencio
NORA.- Ya pasó.
ELISABETH.- Es muy tarde.
NORA.- ¿Qué quieres decir?
ELISABETH.- (ve su reloj) Que son casi las dos de la mañana y tampoco quiero que te vayas así.
NORA.- ¿Me estás echando de tu casa?
ELISABETH.- Mañana. Ya tienes adonde ir. Llámala y se lo cuentas todo. Rocío es muy lista, te comprenderá.
Oscuro.

Luz en el departamento. Armando y Roberto están como quedaron en su escena anterior.

ROBERTO.- No, no me entiendes. No se trata de los soldados, se trata de ti y de Ricardo. No, no digas nada. Son cosas que se sienten, de nada sirve hablar.
ARMANDO.- Quizá no lo entiendas, Roberto, como yo no entiendo lo de los soldados (Pausa) Dime, ¿nunca te pasa que sientes que hay dos personas en ti?
ROBERTO.- Eso es muy común. Sucede por temporadas.
ARMANDO.- Ésa debe ser la mía. Hay en mí dos personas distintas, uno y el otro. Se preguntan y se responden, una dice que prefiere algo y la otra responde que no ¿me entiendes?
ROBERTO.- Una dice lo que prefiere y la otra dice que es otra cosa.
ARMANDO.- Sí, eso es.
ROBERTO.- ¿Y tú a quién le haces caso?
ARMANDO.- Ese es mi problema, Roberto, que no sé quién soy yo... ¿soy el uno o soy el otro? Necesito que tú me lo aclares.
ROBERTO.- Ya es tarde, Armando (ve su reloj) Van a ser las tres, las tres de la madrugada.
ARMANDO.- No importa.
ROBERTO.- Sí importa. No quiero irme a estas horas, hace frío
Silencio.
ROBERTO.- Mañana me iré, dejaré tu departamento, quedarás libre.
Silencio.
ARMANDO.- ¿No se te antoja un baño de tina? ¿Una última taza de café?
ROBERTO.- No, Armando, gracias (inicia su subida por la escalera) Me voy.
ARMANDO.- ¡Espera!.. ¿Tienes a dónde ir?
ROBERTO.- Tú debes saberlo (sigue subiendo por la escalera)

Mientras se hace el oscuro se escucha “y entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol cuando muera la tarde”. La música se extingue

Luz en la casa. A bajo volumen se escucha “Feelings”. Roberto y Elisabeth terminando de cenar. En la mesa dos velas que Elisabeth prende.

martes, 31 de marzo de 2009

SOSPECHAS 5

Luz en el departamento. Nora y Armando están tomando de sendas copas.

NORA.- Los dos mienten.
ARMANDO.- Sí los dos mienten (Pausa) ¿Y ella no sospechó nada?
NORA.- Se lo dije muy disfrazado. La vi intrigada pero no sospecha nada, estoy segura.
Silencio.
ARMANDO.- ¿Dices que ya conseguiste la sustancia?
NORA.- Hidroponía.
ARMANDO.- ¿Qué?
NORA.- Una doctora homeópata amiga me la ha conseguido.
ARMANDO.- Con chochitos va a tardar mucho en morir, ¿no?
NORA.- Mi amiga la cultiva en su patio, tiene una instalación hidropónica a prueba de sospechas. Se trata del polen de una flor oriental. Mata rápido sin dejar rastro. Le dije que quería deshacerme del perro.
ARMANDO.- ¿Qué perro?
NORA.- Roberto.
Silencio.
ARMANDO.- ¿Se disuelve en el café?
NORA.- En el café y en el café con leche. No tiene pérdida (Pausa) ¿Cómo te sientes?
ARMANDO.- Me sentiría mejor si Roberto no me engañara, si fuera franco, eso me daría a mí más libertad. Es eso lo que más me duele, su hipocresía.
Silencio.
NORA.- ¿Tú crees en lo de la causa y el efecto?
ARMANDO.- Siempre he creído, ¿tú lo dudas?
NORA.- Lo dudaba, pero Elisabeth me lo ha confirmado, muerto el perro se acaba la rabia. ¿No dicen eso?
ARMANDO.- No te entiendo.
NORA.- No importa. Lo que importa ahora es que estés dispuesto.
Silencio.
ARMANDO.- Va a ser en tu casa.
NORA.- Debe ser aquí, en tu departamento.
ARMANDO.- Pero tú tienes la sustancia esa, el polen.
NORA.- Te la he traído. No tienes más que darle el café, es todo (le entrega una bolsita)
ARMANDO.- ¿Todo?
NORA.- Para el perro una cucharadita. Para Roberto cuatro, pienso yo.
ARMANDO.- Sí, cuatro o cinco estará bien.
Silencio.
ARMANDO.- Por lo menos deberías ayudarme con el cadáver, ¿Qué hago con él?
NORA.- Sulfúrico. Ya encargué tres botellones. Te los traerán uno a uno, pesan. Para evitar sospechas dije que eran para mí, para limpiar el patio.
ARMANDO.- ¿Usas sulfúrico?
NORA.- Me dijeron que usara un ácido y ése es el que tienen (Pausa) Llenas la tina y lo metes dentro, en unas horas quedará disuelto. Luego abres el desagüe.
Silencio.
ARMANDO.- No podré.
NORA.- ¿No que estabas decidido?
ARMANDO.- No podré subirlo, se ponen tiesos y él siempre toma el café aquí. Mejor en tu casa.
NORA.- No es mi casa. La casa es de Elisabeth. Allí es más arriesgado.
Silencio.
NORA.- Mira, te ayudaré. Cuando se entiese, enciendes y apagas tres veces la luz. Subo, lo abrigamos y entre los dos lo sacamos en tu coche y lo tiramos.
ARMANDO.- ¿Y el sulfúrico?
NORA.- Olvídate, es más engorroso. Mejor así.
ARMANDO.- No me parece tan sencillo pero si ya lo pensaste, adelante (Pausa) Me hubiera gustado matarlo yo mismo, estrangularlo, pero creo que es mejor el polen de tu amiga homeópata.
NORA.- Sí, es mucho mejor (Pausa) Bueno, ya me voy, no sea que Roberto me encuentre aquí y sospeche. Acuérdate de apagar y encender la luz tres veces.

Nora se pone el abrigo y empieza a subir por la escalera.

ARMANDO.- Oye, ¿y si se va la corriente?
NORA.- (desde la escalera) Con una vela. Adiós (sale)

Armando va a un cajón y saca dos velas.

ARMANDO.- (para sí) Por si una falla.
Oscuro.

Luz en el departamento. Roberto está en bata de casa, leyendo. Por la escalera baja Armando con una bandeja con dos tazas.

ARMANDO.- Se me ha antojado y he preparado dos tazas, una para ti.
ROBERTO.- ¿No es muy tarde?
ARMANDO.- Depende.
ROBERTO.- De qué depende.
ARMANDO.- No creo que para esto haya un horario ¿Te resistes?
ROBERTO.- Creo que nunca podré resistir una taza de café, aún a estas horas. Nunca me ha quitado el sueño. Además, huele tan bien.
ARMANDO.- Toma, ésta es la tuya (se la da)
ROBERTO.- Déjala sobre la mesa, Quiero terminar el artículo.
ARMANDO.- ¿Tan interesante es?
ROBERTO.- Qué prisa tienes. No me esperes. Tómatelo tú.
ARMANDO.- Yo tengo mi taza.
ROBERTO.- Sí ya lo veo, tú tienes tu taza y yo la mía.
Silencio.
ROBERTO.- Lo importante no es el artículo del periódico, te engañé. Lo que quiero es hablar muy en serio contigo. Hay algo que anda mal y estos últimos días anda peor. Bueno, no sé si mejor o peor, quizá peor para unos y mejor para otros. No lo sé (toma la taza pero la vuelve a dejar) En realidad empiezo a saberlo, pero yo mismo no puedo creerlo. Te he estado ocultando algo y no me siento a gusto, además tengo miedo, miedo de que tú hagas alguna tontería.
ARMANDO.- ¿Alguna tontería? ¿Nora te ha dicho algo?
ROBERTO.- ¿Qué puede decirme Nora si yo he conservado el secreto? Y lo seguiría haciendo si no fuera porque ha surgido algo nuevo.
ARMANDO.- El café se enfría.
ROBERTO.- A veces sabe mejor. Lo importante es lo que te iba diciendo, no el café.
ARMANDO.- Entiendo.
ROBERTO.- No puedes entender nada a no ser que Elisabeth te haya contado.
ARMANDO.- No he hablado con Elisabeth.
ROBERTO.- Entonces no sabes nada.
ARMANDO.- Sólo he hablado con Nora, bueno, nada importante.
ROBERTO.- Entonces sí sabes, si has hablado con Nora puede que sepas algo. (vuelve a tomar la taza y vuelve a dejarla)
ARMANDO.- Ya debe estar frío.
ROBERTO.- No te preocupes por el café y atiéndeme.
ARMANDO.- Si te refieres a Ricardo mejor no sigas.
ROBERTO.- Yo no perdería el tiempo hablando de esa loca amanerada. Sé que te gustaba y que quizá te siga gustando pero no es eso lo que me quita el sueño.
ARMANDO.- Es el café.
ROBERTO.- Ya te he dicho que no me lo quita
ARMANDO.- Pues tómatelo de una vez.
ROBERTO.- No puedo, no podría disfrutarlo sin antes decirte lo que debo decirte (Pausa) Te he estado engañando, Armando. Aparentando lo que no es. Se trata de Elisabeth.
ARMANDO.- Puedes tomarte el café tranquilo porque ya lo sé todo, desde el principio.
ROBERTO.- No puedes saberlo, ya te lo dije. Elisabeth y yo compartimos un secreto.
ARMANDO.- No me digas.
ROBERTO.- Sí te lo digo. Elisabeth quería probar a Nora, en cierta manera darle celos, y se le ocurrió insinuar que andaba conmigo, que nos veíamos.
ARMANDO.- Que se acostaban.
ROBERTO.- No sé si nos acostábamos o dormíamos juntos, eso no lo sé (Pausa) Me pidió que lo mantuviéramos en secreto, que yo colaborara manteniendo la sospecha, y esto es lo que hice. Hasta aquí (Pausa) Ya está, esta es la verdad, toda la verdad (toma la taza y se la acerca a la boca)
ARMANDO.- ¡Espera! (toma el brazo de Roberto y hace que el café se derrame sobre él)
ROBERTO.- (sacudiéndose) Ni creas que estaba tan frío.
ARMANDO.- Quieres decir que no te estás acostando con Elisabeth.
ROBERTO.- Quiero decir que voy a cambiarme el pijama y luego seguimos hablando, porque todavía hay más (inicia la subida por la escalera)

Suena el teléfono.

ROBERTO.- (desde la escalera) Si es Elisabeth dile que no estoy, que mañana hablaré con ella para aclararlo todo (sale)
ARMANDO.- (al teléfono) Sí, bueno.
VOZ NORA.- Estoy helándome. ¿Y las señales? Por qué te tardas tanto.
ARMANDO.- Todo ha cambiado. Hay que echar el plan para atrás. No es lo que parecía ser. Roberto ni duerme ni se acuesta con Elisabeth, es inocente. Puedes irte a tu casa, te explicaré después. Ahora debo colgar (cuelga, toma una revista y se pone a leer)

Roberto baja por la escalera.

lunes, 30 de marzo de 2009

SOSPECHAS 4

NORA.- (huele el ambiente) Íntimamente, ya. Más clara que la nieve, la leche.
Oscuro.

Luz en el departamento.

ROBERTO.- En la casa todo es diferente.
ARMANDO.- ¿Extrañas el congreso?
ROBERTO.- No es que lo extrañe o... tal vez sí. Aquí hacemos siempre lo mismo (Pausa) Es bueno cambiar, uno no se da cuenta y cuando se da se ha transformado en rutina. Deberías probar, irte unos días, tratar a otra gente.
ARMANDO.- Es eso lo que te preocupa, la monotonía.
ROBERTO.- Lo digo por ti, para que te relajes.
ARMANDO.- ¿Me sientes tenso? (Pausa) Quizá tengas razón, debería ir por otro aire.
ROBERTO.- ¿Qué quiere decir ir por otro aire?
ARMANDO.- Lo has dicho tú, cambiar.
ROBERTO.- Yo no dije de aire, simplemente cambiar.
ARMANDO.- Entonces te gustó, quisieras repetirlo (Pausa) ¿No te sentiste muy solo?
ROBERTO.- Al contrario, hablas con otras personas, sientes otras cosas.
ARMANDO.- ¿Alguna en especial?
ROBERTO.- Sí, una en especial. Es como la música, no sé si en el frontón sucede. De pronto, algo que escuchas todos los días se te hace nuevo, te despierta nuevos sentimientos.
ARMANDO.- Ya.
Silencio.
ARMANDO.- Elisabeth también regresó.
ROBERTO.- ¿Regresó?
ARMANDO.- Estuvo de viaje, como tú, un viaje de ésos, ya sabes.
ROBERTO.- Coincidencias, a todos nos gusta viajar.
ARMANDO.- No a todos ¿sabes cuánto tiempo hace que yo no cambio?
ROBERTO.- Por lo menos cuatro meses.
ARMANDO.- Más (Pausa) Me gustaría saber si Elisabeth siente lo mismo que tú.
ROBERTO.- Hay que preguntarle, es inteligente, puede contestar.
ARMANDO.- ¿Cómo tú?
ROBERTO.- Creo que las mujeres piensan diferente ¿no te parece?
ARMANDO.- Tú debes saberlo.
Silencio.
ROBERTO.- Por qué dices que yo debo saberlo.
ARMANDO.- Los sexos son tan parecidos... No, no creo que ellas piensen de otro modo. Al fin y al cabo somos humanos, con los mismos instintos y emociones. Concretamente, para que me entiendas, pienso que Elisabeth opina igual que tú.
ROBERTO.- Qué te hace pensar eso.
ARMANDO.- El viaje, el congreso, el rompimiento de la monotonía. ¿Tú qué crees?
ROBERTO.- No lo sé, es algo que necesita concentración, meditar. Quizás eso es lo que nos ha faltado, meditación.
ARMANDO.- Hablar con Dios.
ROBERTO.- Con uno mismo. Preguntarse, responderse, algo así como el frontón... no sé si me explico... la pelota va de uno a otro, no siempre en línea recta... ¿me entiendes?
ARMANDO.- No, no entiendo. Quizá Elisabeth lo entienda (Pausa) ¿Has meditado con ella?
ROBERTO.- No hasta ahora, pero quizá sí me gustaría hacerlo.
Silencio.
ARMANDO.- Últimamente, ¿Has tenido alguna sospecha?
ROBERTO.- ¿Yo? No, no creo, para mí todo está claro. ¿Tú?
ARMANDO.- He sospechado que Elisabeth y tú se entienden.
ROBERTO.- Bueno, tú te entiendes bien con Nora, ¿no es así?
ARMANDO.- Es distinto, Roberto. Lo que quiero decir es que tú y ella...
ROBERTO.- (interrumpe) Que ella y yo coincidimos en el congreso. ¿Te ha dicho Nora algo?
ARMANDO.- Todo, Roberto, Nora me ha contado todo. Sólo falta un eslabón en la cadena, es lo que quiero averiguar.
ROBERTO.- Estupendo. Averígualo y después me cuentas (ve su reloj) Me voy, se me hace tarde.
ARMANDO.- ¿Por la noche?
ROBERTO.- No lo sé, Armando, depende de la hora. Entiéndeme, acabo de regresar, igual que Elisabeth, ¿te das cuenta? (sale)

Suena el teléfono. Armando contesta. Luz en la casa. Nora en el teléfono.

ARMANDO.- ¿Bueno?
NORA.- Armando, ¿eres tú?
ARMANDO.- ¿Nora?
NORA.- Sí, ¿has averiguado algo?
ARMANDO.- Casi todo. Creo que tienes razón, se entienden.
NORA.- ¿Duermen o se acuestan?
ARMANDO.- Es lo que queda por saber. Creo que se acuestan.
NORA.- Nos vemos mañana aquí, te espero.
ARMANDO.- Mañana no, pasado (Pausa) Tú, ¿estás decidida?
NORA.- Sí, totalmente.
Oscuro en las dos zonas.

Luz en el departamento. Roberto lee el periódico. Se escucha a bajo volumen un fragmento de Don Giovanni de Mozart. Baja Armando en pijama y con una bandeja con café. Roberto deja el periódico y se dispone a tomar el café que Armando le sirve.

ARMANDO.- ¿Andas de conquistador?
ROBERTO.- Es lo que me faltaba.
ARMANDO.- ¿Es eso?
ROBERTO.- ¿El café? Sí. ¿Pensaste otra cosa?
ARMANDO.- Me gustaría saber lo que sientes. Te he estado observando y no sé, no sé...
ROBERTO.- Las personas cambian. Recuerda a tu amigo Ricardo. ¿No fue él quién reprobó tu actitud?
ARMANDO.- Ricardo es una persona decente, sabe comprender.
ROBERTO.- Y tú, ¿eres decente?
ARMANDO.- A veces es difícil comprender ciertas cosas, Roberto. Te dije que tenía una sospecha, ¿no es eso ser decente?
ROBERTO.- Mi querido Armando, hay veces que la decencia se aparta de la comprensión. Yo mismo creí que era decente y siento, si es eso lo que quieres saber, siento que algo ha cambiado, para ser más preciso, está cambiando.
ARMANDO.- Entonces es cierto, estuviste con Elisabeth en el congreso, se vieron, se hablaron y...
ROBERTO.- Todavía no, Armando.
ARMANDO.- Todavía no ¿qué?
ROBERTO.- Tú mismo estás cambiado ¿lo ves? Es la sospecha, antes no sospechabas. Y eso, probablemente, es lo que me ha cambiado a mí (Pausa) Sí, te he mentido pero no enteramente por mi culpa. Ni yo mismo entiendo lo que pasa (Pausa) Parece que Nora lo sabe mejor que yo, y tú has estado en contacto con Nora ¿no es así?
ARMANDO.- No sé a qué clase de contacto te refieres, pero si es lo que imagino estás equivocado y lo sabes. Nora es una amiga, tuya y mía, y no se trata de ella sino de Elisabeth (Pausa) Dime de una vez, ¿te acuestas con ella o sólo duermes con ella?
ROBERTO.- ¿Hay alguna diferencia?
ARMANDO.- ¡Contesta!

Roberto se sirve más café y toma.

ARMANDO.- ¿Te gusta?
ROBERTO.- Siempre me ha gustado tu café.
ARMANDO.- Me refiero a ella.
Silencio.
ROBERTO.- ¿Alguna vez te has sentido entre la espada y la pared?.. Un paso más y todo se pierde.
ARMANDO.- La vida.
ROBERTO.- La amistad (Pausa) No sé qué decirte, Armando. Todo ha sucedido sin apenas darme cuenta. Dame tiempo y lo sabrás todo.
ARMANDO.- ¿Tiempo? El tiempo pasa y no se recupera.
ROBERTO.- Esperemos que sí, que esta vez pueda recuperarse.

Roberto va al aparato de sonido y retira el CD, toma el periódico y sube por la escalera.

ROBERTO.- Adiós.

Armando queda nervioso, recoge el servicio de café y queda mirando el fondo de la taza.

ARMANDO.- Sí, adiós.
La luz se va extinguiendo hasta el oscuro.

Luz en la casa. Nora, nerviosa, camina por el living. Baja por la escalera Elisabeth.

NORA.- Te estaba esperando.
ELISABETH.- Ya lo veo. ¿Estás preocupada? Lo mismo me sucede a mí.
NORA.- No parece, te ves tan feliz.
ELISABETH.- Será por lo de la carne. Me siento mejor.
NORA.- No creo que sea por eso (Pausa) ¿Dices que estás preocupada?
ELISABETH.- ¿Has vuelto a ver a Rocío?
NORA.- La veo a menudo, es mi amiga, y tuya.
ELISABETH.- Sí, claro, es amiga de las dos. Las dos dormimos en su casa.
NORA.- Cuando nos conviene. ¿Tiene algo de malo?
ELISABETH.- Es lo que quisiera saber.
Silencio.
NORA.- ¿Por qué cambian las cosas?
ELISABETH.- Son las personas las que cambian.
NORA.- Las circunstancias y las personas.
ELISABETH.- Es lo que yo digo, las dos.
Silencio.
ELISABETH.- ¿Qué te pasa, Nora?
NORA.- Me preocupa tu relación.
ELISABETH.- A mí me preocupa la tuya.
NORA.- ¿Qué quieres decir?
ELISABETH.- Te lo digo de una vez, me tiene harta tu relación con Rocío.
NORA.- No creo que sea eso, no es tan fácil, amiga.
ELISABETH.- No lo será, pero lo que es un hecho es que has cambiado.
Silencio.
ELISABETH.- ¿Qué sucede, Nora? Deberías contarme.
NORA.- ¿Qué quieres que te cuente, que estoy dispuesta a todo?
ELISABETH.- Estás al borde de ir adonde Rocío. Dilo
NORA.-Estoy al borde de cometer algo monstruoso, Elisabeth (Pausa) Existe una teoría: si la causa se elimina desaparecen los efectos. Tú, ¿crees en ella?
ELISABETH.- Las teorías no dejan de serlo hasta que no se demuestran. La práctica las confirma.
NORA.- Sí, es lo que yo creo, pero es horrible.
ELISABETH.- Nada es horrible si la razón es suficientemente fuerte.
NORA.- Me alegra que pienses así. De verdad que me alegro (recoge su chaqueta del sofá y se la pone) Te dejo, debo conseguir algo (sale)

Elisabeth queda intrigada. La luz se extingue hasta el oscuro.

Luz en el departamento. Nora y Armando están tomando de sendas copas.

NORA.- Los dos mienten.