Luz en la casa. A bajo volumen se escucha “Feelings”. Roberto y Elisabeth terminando de cenar. En la mesa dos velas que Elisabeth prende.
ROBERTO.- ¿Cuántos días llevo aquí?
ELISABETH.- Los pasados y todos los que vendrán (Pausa) ¿Te gusta?
ROBERTO.- (queda escuchando la música) Es mi preferida (Pausa) Dime, Elisabeth, ¿alguna vez te ocurre que sientes que hay dos personas dentro de ti, una que dice lo que prefiere y otra que dice que no, que es otra cosa?
ELISABETH.- Últimamente sí, me sucede.
ROBERTO.- ¿A cuál haces caso?
ELISABETH.- A la que más me gusta.
ROBERTO.- Gracias, Elisabeth. Sospechaba que no eran dos sino tres.
ELISABETH.- Ahora que lo dices, sí, deben ser tres. (Pausa) Roberto, ¿puedo pedirte algo?.. ¿lo de la vaca y el tren?
Silencio.
ROBERTO.- “Cruzaba todos los días por la pradera...
ELISABETH.- El tren se acercaba y acercaba...
ROBERTO.- Y la vaca, inmóvil, con sus ojos grandes y tibios...
ELISABETH.- Lo esperaba”.
Se extingue la música. Oscuro.
Luz en el departamento. A bajo volumen se escucha un fragmento de Don Giovanni. Armando en el teléfono marca un número.
ARMANDO.- Hola, te he estado buscando, soy Armando... ¿De viaje?.. Claro, claro, ahora lo entiendo... Pues nada, como siempre... No, ya no, solo... ¿Soldados? No, ningún soldado... Sí, un poco... ¿Tú, también? Qué bueno, me alegro... Pues sí, Ricardo, me gustaría verte... ¿Mañana por la noche? Seguro que sí. ¿A qué hora?... ¿Nueve y cuarto?... Hecho, Ricardo, te espero (cuelga y queda congelado)
Luz en la casa. Roberto y Elisabeth en el sofá, congelados. El volumen de Don Giovanni aumenta y luego va extinguiéndose al igual que lo hace la luz en ambas zonas. Oscuro total.
FIN
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