lunes, 7 de mayo de 2007

madurez

Nuestros mayores nos ven enfrentarnos a problemas parecidos a los que ellos encontraron, y probablemente, aunque no hubiesen tomado la misma solución que uno ha tomado, sí son capaces de entender el porqué de nuestra elección y ser condescendientes con nuestros errores. ¿Por qué las personas mayores, maduras, no andan gritándonos continuamente «¡Así no!»? ¿Por qué no hacen algo para evitar que caigamos, una generación tras otra, en los mismos errores? No es sólo por una menor energía, hay algo más. Nos escuchan llenos de sobreentendidos, y nosotros apenas podemos suponer lo que hay detrás de su gesto.

1 comentario:

Silvia dijo...

Yo que soy mayor, siempre intento que mis hijos no caigan en los mismos errores en los que yo caí, les cuento las tonterías de mi adolescencia y los dolores de mi crecimiento y mis experiencia. La respuesta es "mamá nosotros no somos como tú, y no queremos ser como tú" Yo creo que ser como yo es una maravilla, pero mis hijos no lo creen asi.