miércoles, 16 de mayo de 2007

No es igual gordura que hinchazón (Brigantinus)

Sospecho que a medida que uno se hace mayor... el horizonte se estrecha. Los intereses son menos, las lecturas también y sobre todo hay pocas cosas que llaman verdaderamente la atención.
¿Es malo que esto suceda, y por lo tanto debe evitarse con alguna clase de gimnasia diaria mental?
Depende. Reducir el campo de visión no es necesariamente frustrante y no supone que la persona esté condenada a realizar tareas inútiles. No hay una implicación forzosa y sólo las circunstancias personales pueden indicar si es conveniente o no aplicar correctivos.
Supongamos, por un momento, que esa limitación de los objetivos, los placeres y los temas por investigar vayan acompañadas de una mayor profundización ¿sería eso malo?
No lo creo. Decir que sí equivaldría a suponer que siempre el número es señal de calidad; y que es mejor un kilo de manzanas (aunque estén pasadas o demasiado verdes) que un un kilo de maduras cerezas; ya que el primer caso ocupa mucho más volumen.
El problema, según lo veo, no está en el estrechamiento de intereses, sino en la superficialidad de la visión. Algo que sucede cuando estamos muy cansados o enfermos; pero no necesariamente cuando nos vamos poniendo viejos ¿no le parece?

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