En el diccionario definen «solitario» como «retirado, que ama la soledad o vive en ella». Y «misántropo», como «persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano».
Para David Trueba, en su novela 'Cuatro amigos', solitario era aquella persona que prefiere estar sola a estar bien acompañada. Esta definición me parece más útil y práctica, y sobre todo, al asumir la existencia de la «buena» compañía, expresa que el solitario no desprecia la compañía e incluso puede valorarla mucho.
Misántropo podría ser aquella persona que no puede imaginar qué puede ser eso de «estar bien acompañado». A su pesar, quizá. O no, en según qué circunstancias.
Lo cierto es que, en cuestión de compañías, uno es un tipo con suerte.
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