jueves, 10 de enero de 2008

Mirándose

Lo presencié cuando habíamos dejado atrás la Cibeles y subíamos hacia Alcalá, por la acera de la izquierda. Un niño y su joven madre, o quizá tía, de la mano. Felices de estar juntos. Mirándose. Ella le preguntaba con humor, y él respondía contento.

Durante los días que siguieron, y los que vendrán, ¿recordará él esa tarde como el tesoro que fue?

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