lunes, 14 de julio de 2008

QUINTAR

Cuando la Luna llega al quinto día Margarita se baña. Diecinueve años repitiendo lo mismo, desde que su madre la tuvo, desde el primer día que la lavó. Y es que así lo dispuso aquel hombre, en la feria, el día anterior al parto de la niña. Se lo dijo a su madre: La bañarás cada vez que la Luna llegue al quinto día.

 

Ha muerto su madre y también el hombre de la feria.

 

Margarita está desnuda: han florecido sus pechos y la flor que guarda entre las piernas está por explotar. Hace viento esta tarde y el agua de la cascada la moja. Cuando el joven pasa, ella le dice que va a quintar. No saben lo que significa: ella porque no se lo explicó su madre, él porque nunca lo escuchó. Por primera vez Margarita no ha quintado: sus pezones se han endurecido y siente abrirse la flor. Mi nombre es Ernesto le ha dicho el joven.

 

Le pusieron de nombre Margarita y la bañan, siempre, cuando la Luna llega al quinto día.